miércoles, septiembre 08, 2004

Pluvia

Lluvia, precipitación, rocío, inclemencia…

Últimamente la lluvia me deprime, me debilita. Por momentos siento correr en una banda sin fin, agitado, sudoroso, sin avanzar. No sé si es el hecho de que anhelo ya la adhesión. Quizás es septiembre, estos dos intentos de escritura que siguen tienen un año (3 y 10 de septiembre de 2003), parece como si hoy lo hubiera escrito.

Lluvia

compuesta por gotas
que con sutileza, desidia o impune rebeldía de púber
cambian la historia…

caen
desaparecen esparcidas
en el asfalto, las ventanas,
el concreto, los sembradíos,
el desagüe, los ríos,
y se empozan en fosas comunes de indolentes urbanistas.

Adormecen con su ruido de sonsonete
a niños ricos en cunas de seda,
a niños pobres que duermen bajo láminas de zinc,
a dioses pobres que dormitan
en lujosas camas de concreto y edredones de papel periódico
en plazas citadinas,
cansados ancianos, mártires y genocidas,
labriegos, obreros de turnos nocturnos,
a todos por igual

a la mujer que engendra,
al hombre que destruye,
al animal que gobierna,
al rebaño que sin balar se abyecta y resigna a ser pisoteado
y toma formas diversas y caprichosas
de todo lo que toca y humecta

gotas de agua, de sangre y sudor
que con paciencia milenaria
generan y destruyen a la vez

con su temible fuerza
transforma las creaciones del hombre y la creación de Dios
limpia cuerpos etéreos
humecta féminas exuberantes y exiguas
y madres cuasi esféricas por su maternidad
que con su líquido amniótico motivan la vida en su vientre

gotas de agua, de sangre y sudor
que con paciencia milenaria
generan y destruyen a la vez
a la sed
da vida y revitaliza cabelleras
con tintes o con verdades
pletóricas de colores infinitos y gallardía
provoca pretextos y excusas, que dan aliento a mi impune idealismo,
mutilando mi inteligencia sentimental.

Preludio en Gotas de lluvia, Chopin

Me pienso,
Te asumo…

a veces como fractales
de nubes
de agua
de gotas de lluvia
de corrientes de agua
de ríos
de lagunas
de océanos
de mundos acuosos.

Te veo,
Me percibo…

complementos inhóspitos
nuestros, ajenos
propios, cadenciosos
como gotas de música
como notas de lluvia
como temporadas de música
como tiempos de lluvia.

Me observo
Te descubro…

lánguidamente
en conversaciones susurradas
en sábanas
en noches de frío
en sudor compartido
en anacoreta
en epifánico desvelo
en lagrimeo constante
en ocasos inconclusos

Te Escucho
Me bebo las palabras…
en vertientes de agua, que son tus lágrimas
partes intrínsecas del fractal cotidiano al que ahora
a mi derivación agrego a la anarquía
que forma el orden de mi devenir
desde dónde estas,
transmitiendo y recibiendo
esta guía teórica del caos
en notas de piano, en gotas de lluvia,
en lagrimeo constante, en proyección de mi amor.

No hay comentarios.: