ojo.
1. (Del lat. oculus. ) m. Órgano de la vista en el hombre y en los animales.
2. Parte visible de este órgano en la cara.
3. Agujero que tiene la aguja para que entre el hilo.
4. Abertura o agujero que atraviesa de parte a parte alguna cosa.
5. Anillo que tienen las herramientas para que entren por él los dedos, el astil o mango con que se manejan para trabajar.
6. Anillo, generalmente elíptico, por donde se agarra y hace fuerza en la llave para mover el pestillo de la cerradura.
7. http://oculusoria.blogspot.com/
Muchas veces, los escritos inician con una imagen, un sonido, un olor, un sabor o una textura. Por eso mi afición por la Fotografía, la música, la comida y las mujeres (olfato, tacto y sabor). En este nuevo rincón en el que contamino más la red de mis bártulos sin sentido, espero no que entiendan mi visión, al contrario, que disfruten un poco del éxtasis que viví en el momento de hacer la instantánea.
Salú.
Edwin Enrique Soria Juárez
P.D. Ver película One Hour Photo
jueves, marzo 17, 2005
miércoles, marzo 16, 2005
martes, marzo 15, 2005
lunes, marzo 14, 2005
jueves, febrero 17, 2005
lunes, febrero 14, 2005
Februarius
Este segundo mes del año está seco. Frío. Las letras no fluyen, el aliento a tinta lo tengo pastoso. Ni siquiera con pasta dental logro readecuar mis papilas. He querido corregir escritos del pasado y creo que desarrollé una animadversión contra mis antiguos hijos. Espero no me levanten una demanda por faltar a la manutención de los mismos. Las musas inseminadas y paridas, madres de estos fetos, están gordas y feas. Abominables como pegarle a la madre propia. Recurrentes. Estoy varado en este viaje a Ítaca. La ira de Poseidón tiene opacada la bondad de Alcinoo. ¡Qué alguien me ayude! ¿Sabe cualquiera de ustedes el número de número de celular de Nausicaa?
Edwin Enrique Soria Juárez
Edwin Enrique Soria Juárez
lunes, enero 31, 2005
Somnus
Quiero recortarme los párpados,
que necios me obligan a dormir
acaso agujerarlos
y permitir que entre la luz
que ilumina tus pezones
Edwin Enrique Soria Juárez
que necios me obligan a dormir
acaso agujerarlos
y permitir que entre la luz
que ilumina tus pezones
Edwin Enrique Soria Juárez
Porta
No toques
insistes en vano
con el humo del cigarrillo
me han elevado las tres Marías
observa, somos cuatro ahora en Orión
Edwin Enrique Soria Juárez
insistes en vano
con el humo del cigarrillo
me han elevado las tres Marías
observa, somos cuatro ahora en Orión
Edwin Enrique Soria Juárez
miércoles, enero 26, 2005
martes, enero 25, 2005
lunes, enero 24, 2005
Sal II.1
Un amigo me hizo un par de observaciones (cada me siento menos poeta o quizá nunca lo he sido ni seré), era un poema flojo y fofo. Acá las modificaciones...
Sal II
¿Será la sal esencia de Dios?
¿Acaso existe Dios en la esencia de la sal?
Uniones eléctricas
ligas que soportan universos
aniones cationes
iones, nocivos en soledad
benévolos en la cópula
cloro sodio
babas eléctricas y
confederaciones atómicas
el sabor es a la sal
la luz es aDios
fuerzas de atracción
uniones todopoderosas
mundos inocuos
sabores fulminantes
cuerpos electrizados, equilibrio
Edwin Enrique Soria Juárez
Sal II
¿Será la sal esencia de Dios?
¿Acaso existe Dios en la esencia de la sal?
Uniones eléctricas
ligas que soportan universos
aniones cationes
iones, nocivos en soledad
benévolos en la cópula
cloro sodio
babas eléctricas y
confederaciones atómicas
el sabor es a la sal
la luz es aDios
fuerzas de atracción
uniones todopoderosas
mundos inocuos
sabores fulminantes
cuerpos electrizados, equilibrio
Edwin Enrique Soria Juárez
viernes, enero 21, 2005
Sal II
¿Será la sal esencia de Dios?
¿Acaso Dios esencia de sal?
Uniones eléctricas
ligas del mundo
aniones cationes
nocivos en soledad
benévolos en la cópula
cloro sodio
matrimonios estrambóticos
babas eléctricas
confederaciones atómicas
sal de la tierra
luz del mundo
fuerzas de atracción
unión de dioses
babas eléctricas
confederaciones atómicas
mundos inocuos
sabores fulminantes
electrostáticas
Edwin Enrique Soria Juárez
¿Acaso Dios esencia de sal?
Uniones eléctricas
ligas del mundo
aniones cationes
nocivos en soledad
benévolos en la cópula
cloro sodio
matrimonios estrambóticos
babas eléctricas
confederaciones atómicas
sal de la tierra
luz del mundo
fuerzas de atracción
unión de dioses
babas eléctricas
confederaciones atómicas
mundos inocuos
sabores fulminantes
electrostáticas
Edwin Enrique Soria Juárez
martes, enero 18, 2005
Maturus
Al inicio pensé intitular este escrito con la voz del latín Prudentia. Tengo el eco en la memoria, que en más de alguna ocasión se me recomendó manejar con prudencia. Pues resulta que además de ser parte de las cuatro virtudes cardinales: prudentia, iustitia, fortalessa, temperancia (prudencia, justicia, fortaleza y templanza), es la capacidad de discernir y distinguir lo bueno o malo, para seguirlo o huir de ello. Es decir, nos hace conocer y practicar los medios más conducentes para obrar el bien. Con lo cual sería un sustantivo adecuado.
Sin embargo, maturus (maduro) adjetivo que sobreviene en el sustantivo madurez, quizá resulte un sinónimo de prudencia (buen juicio, sensatez) adecuado.
Hipótesis: es necesario acaso, ser únicamente marudo/sensato/prudente para no sufrir accidentes. No.
Acaso ayudará, pero no es lo único que nos librará de un accidente. Hay que estar avispado, sereno y encomendado a todos lo santos y la flor de izote. Son fracciones de segundo en donde la observancia de las señales viales, nuestra pericia y el caos vial nos llevan esto remolineando por el caño del retrete.
Hay inventos del hombre que se hacen necesarios en esta modernidad para desempeñar nuestra vida, hay “lujos” que resultan en peligros, existen elementos de la modernidad que nos hacen apartar la vista de la actividad principal que realizamos, la tecnología es nuestro pan y nuestra ruina, como los teléfonos celulares o la radio.
Sólo al hombre se le ocurre cruzar fronteras físicas (no pongo limitaciones porque van a decir que estoy siendo negativo y me van a inundar de pensamientos de positivismo y presentaciones de Cohelo) con las cuales pone en riesgo su propia integridad.
Sólo el hombre se destruye y lastima a sí mismo y a su especie de manera innecesaria, inútil y perversa con sus propios inventos y descubrimientos. Sólo el hombre.
Sirva pues este tropiezo automovilístico para modificar mis costumbres, cultivar mi prudencia y afianzar mi madurez.
Sin embargo, maturus (maduro) adjetivo que sobreviene en el sustantivo madurez, quizá resulte un sinónimo de prudencia (buen juicio, sensatez) adecuado.
Hipótesis: es necesario acaso, ser únicamente marudo/sensato/prudente para no sufrir accidentes. No.
Acaso ayudará, pero no es lo único que nos librará de un accidente. Hay que estar avispado, sereno y encomendado a todos lo santos y la flor de izote. Son fracciones de segundo en donde la observancia de las señales viales, nuestra pericia y el caos vial nos llevan esto remolineando por el caño del retrete.
Hay inventos del hombre que se hacen necesarios en esta modernidad para desempeñar nuestra vida, hay “lujos” que resultan en peligros, existen elementos de la modernidad que nos hacen apartar la vista de la actividad principal que realizamos, la tecnología es nuestro pan y nuestra ruina, como los teléfonos celulares o la radio.
Sólo al hombre se le ocurre cruzar fronteras físicas (no pongo limitaciones porque van a decir que estoy siendo negativo y me van a inundar de pensamientos de positivismo y presentaciones de Cohelo) con las cuales pone en riesgo su propia integridad.
Sólo el hombre se destruye y lastima a sí mismo y a su especie de manera innecesaria, inútil y perversa con sus propios inventos y descubrimientos. Sólo el hombre.
Sirva pues este tropiezo automovilístico para modificar mis costumbres, cultivar mi prudencia y afianzar mi madurez.
lunes, enero 17, 2005
jueves, enero 13, 2005
Sal
Qué es lo que tiene la sal
que en todo se encuentra.
Cristalina, crepitante en el fuego
soluble en el agua,
en el llanto, el sudor y la mar.
Qué tiene la sal que hasta brota del ser humano
cuánto tendrá que contar
qué tanto habrá visto y callado
mientras es vertida en la tierra
en mares, lágrimas y sudor.
Edwin Enrique Soria Juárez
P.D. Tengo un buen tiempo de sequía de letras, esto es lo primero que me gusta luego de unas cuantas vacas flacas. ¿qué les parece?
que en todo se encuentra.
Cristalina, crepitante en el fuego
soluble en el agua,
en el llanto, el sudor y la mar.
Qué tiene la sal que hasta brota del ser humano
cuánto tendrá que contar
qué tanto habrá visto y callado
mientras es vertida en la tierra
en mares, lágrimas y sudor.
Edwin Enrique Soria Juárez
P.D. Tengo un buen tiempo de sequía de letras, esto es lo primero que me gusta luego de unas cuantas vacas flacas. ¿qué les parece?
martes, enero 04, 2005
Veclus
Hoy es un buen día para envejecer
Ambos dispuestos
diseccionamos el amor
secuestramos el calendario
y asesinamos las agujas del reloj…
vos, sentada acá: en mis piernas
yo,
colgado de una nube
pensando en idioteces
a causa de la resaca nupcial.
Edwin Enrique Soria Juárez
Ambos dispuestos
diseccionamos el amor
secuestramos el calendario
y asesinamos las agujas del reloj…
vos, sentada acá: en mis piernas
yo,
colgado de una nube
pensando en idioteces
a causa de la resaca nupcial.
Edwin Enrique Soria Juárez
jueves, diciembre 16, 2004
Metaphora y Metonymia
En la cotidianidad de la vida utilizamos muchas voces que son símiles de otras. Unas de ellas son las Metáforas y las Metonimias. Aprovechando que en esta época salen a luz muchas de ellas y viendo la confusión que se puede dar en determinado momento para distinguir unas de otras, me permito escribir estas líneas.
Una Metáfora es un tropo (Empleo de las palabras en sentido distinto del que propiamente les corresponde, pero que tiene con este alguna conexión) y consiste en trasladar el sentido recto de las voces a otro figurado, en virtud de una comparación tácita. Un ejemplo de este tipo de tropo sería:
Él es un Diputado.
En cuyo caso la expresión sin metaforizar sería:
Él es tan ladrón/sinvergüenza/delincuente/descarado como un Diputado.
Ahora bien, una Metonimia es al igual que una metáfora un tropo que consiste en designar una cosa con el nombre de otra tomando el efecto por la causa o viceversa, el autor por sus obras, el signo por la cosa significada. Un ejemplo de este tropo sería:
Éste tiene planta de curul.
En donde se remplaza el sustantivo de ladrón por la curul en donde se sientan nuestros flamantes diputados.
Para practicar un poco, pondré unos ejercicios, las respuestas las pondré abajo.
Ese es el mero día del suicidio.
Él es un mediador da la ONU.
En estas fechas hay que tener cuidado con los policías de baja.
Ni le hablés, hoy anda como mujer planeando boda.
El viernes firmo mi acta de defunción.
Respuestas
Metonimia. Matrimonio.
Metáfora. Novio en vísperas.
Metáfora. Ladrones.
Metáfora. Hombre lleno de babosadas.
Metonimia. Contrato Matrimonial.
Luego de este humor negro, paso a despedirme y desearles lo mejor de ésta época de gastos, borracheras, gomas y sacrificios.
Salú
Edwin Enrique Soria Juárez
miércoles, noviembre 24, 2004
Nativitas
Nativitas
En la radio se dejan escuchar ya los cintillos publicitarios en cuenta regresiva, las calles y avenidas principales se iluminan, se le hace agua la boca a los organizadores de convivios, los pobres compran y los ricos venden; esto, nos anuncia decembris, el décimo mes según las cuentas de los antiguos romanos, duodécimo del calendario que rige desde 1582 cuando el Papa Gregorio XIII con la ayuda de los astrónomos Luigi Lilio y Cristóbal Clavius ordenó la reforma del calendario Juliano. Con él, llega el consumo, la borrachera, la endeudada, los cuetes, el desorden alimenticio, el frío, el ponche, los embotellamientos, la invasión de los centros comerciales, los villancicos, los reencuentros familiares, días de descanso y la nativitas.
Navidad, diminutivo de natividad, el natalicio de Jesucristo, es el culmen de diciembre. Si bien es cierto que el nacimiento de Jesucristo no es el 25 de diciembre, que es una fiesta que impuso la iglesia católica para opacar la festividad la fiesta del nuevo sol, o sea la Natalis Invicti, como se decía entonces. El culto al sol estaba en gran auge por el mitracismo en el siglo IV. Así fue un gran honor para los emperadores del siglo tercero, entre ellos Aureliano, quien erigió un gran templo en honor al sol en Roma en campo Marcio, teniendo como símbolo el sol. La fiesta por excelencia del sol fue así el solsticio de invierno en cuanto representaba la anual victoria del sol sobre las tinieblas y caía el 25 de diciembre.
Los sacerdotes cristianos obviamente vieron esta decisión como doblemente meritoria: usando la antigua costumbre y la fecha de esta festividad popular pero cambiando los ásperos ritos paganos en una más civilizada conmemoración.
La primera mención al nacimiento de Jesús viene desde el año 354. Gradualmente las iglesias Cristianas, a excepción de los Armenios (celebrando el 6 de Enero qué para otros es la fecha del bautismo de Jesús y el día de los Tres Reyes Magos), aceptaron esa fecha. En la tradición Inglesa/Norte Americana el Día de Navidad es el día de Santa Claus, en la tradición Alemana/Escandinava la Víspera de Navidad está reservada para los presentes.
Lo que menos importa es el origen, ya que al parecer a los sacerdotes cristianos de aquellos años de incipiente numeración, el paso del tiempo y la modernidad les ha burlado sus prístinos y puros deseos de catolizar la fiesta pagana del fin de diciembre. En este siglo la navidad es más pagana que el día del niño, institucionalizado por las naciones unidas el 20 de noviembre de 1959.
No quiero parecer moralista. Si usted no cree en Dios y en el nacimiento de Jesucristo, creo que probablemente le venga del norte. Ahora bien, si le viene del norte, si le parece irónicamente magnífica la situación actual de la navidad; creo que el hecho de una buena convivencia familiar y una buen descanso en compañía de seres queridos no le provoca tanto escozor.
Piense por un momento en diciembre, déjese llevar y visualice los días entre el 20 y el 25. Fatal verdad. Caos vial, congestionamiento en los centros comerciales, borracheras, descontrol estomacal, deudas, niños corriendo en la casa, manitas endulzadas que dejan miel en lugares insospechados, el vecinito que inicia a quemar cuetes de uno en uno desde mediados de noviembre, uvas que sobran, manzanas a medio comer, visitas indeseadas, resaca.
Si cree que le voy a dar la receta mágica para evitar todo esto, creo que está leyendo de por gusto. Contrario de imponer, le sugiero algo: quiérase y quiera a los demás. ¡Ponga buena cara hombre! Sí, con la suegra o con la tía intransigente cuesta, recuerde lo difícil que es para aquellos mortales que ya tienen en la alforja un bagaje añejo. Mudar de opinión y brindar la posibilidad al cambio o a la pertenencia de opinión a los demás, debe de ser difícil. Pareciera que la obstinación y la intolerancia se acrecientan con la edad.
Qué le parece si cultivamos la paciencia, la tolerancia, el diálogo, que sí usted no cree en Dios ni en el nacimiento de Jesucristo en su corazón, que nazca entonces un espíritu de ser mejor persona, mínimo.
Lo que sí le ruego es que no compre más de lo que venda. No gaste innecesariamente. Recuerde, en las festividades la gente de éxito vende hasta fotos de su abuelita y los sempiternos pobres compran más de lo que pueden adquirir. Voy terminando con un dicho de mi bisabuela: El que piedras pinta, piedras vende.
Pinte las piedras que le causan sus familiares, los vecinos, los peatones, los centros comerciales y véndalas; transfiéralas a cambio de sonrisas, bienaventuranzas, una buena copa de vino, un delicioso tamal y ¡salud! Que se les vuelva sangre o costumbre.
Edwin Enrique Soria Juárez
En la radio se dejan escuchar ya los cintillos publicitarios en cuenta regresiva, las calles y avenidas principales se iluminan, se le hace agua la boca a los organizadores de convivios, los pobres compran y los ricos venden; esto, nos anuncia decembris, el décimo mes según las cuentas de los antiguos romanos, duodécimo del calendario que rige desde 1582 cuando el Papa Gregorio XIII con la ayuda de los astrónomos Luigi Lilio y Cristóbal Clavius ordenó la reforma del calendario Juliano. Con él, llega el consumo, la borrachera, la endeudada, los cuetes, el desorden alimenticio, el frío, el ponche, los embotellamientos, la invasión de los centros comerciales, los villancicos, los reencuentros familiares, días de descanso y la nativitas.
Navidad, diminutivo de natividad, el natalicio de Jesucristo, es el culmen de diciembre. Si bien es cierto que el nacimiento de Jesucristo no es el 25 de diciembre, que es una fiesta que impuso la iglesia católica para opacar la festividad la fiesta del nuevo sol, o sea la Natalis Invicti, como se decía entonces. El culto al sol estaba en gran auge por el mitracismo en el siglo IV. Así fue un gran honor para los emperadores del siglo tercero, entre ellos Aureliano, quien erigió un gran templo en honor al sol en Roma en campo Marcio, teniendo como símbolo el sol. La fiesta por excelencia del sol fue así el solsticio de invierno en cuanto representaba la anual victoria del sol sobre las tinieblas y caía el 25 de diciembre.
Los sacerdotes cristianos obviamente vieron esta decisión como doblemente meritoria: usando la antigua costumbre y la fecha de esta festividad popular pero cambiando los ásperos ritos paganos en una más civilizada conmemoración.
La primera mención al nacimiento de Jesús viene desde el año 354. Gradualmente las iglesias Cristianas, a excepción de los Armenios (celebrando el 6 de Enero qué para otros es la fecha del bautismo de Jesús y el día de los Tres Reyes Magos), aceptaron esa fecha. En la tradición Inglesa/Norte Americana el Día de Navidad es el día de Santa Claus, en la tradición Alemana/Escandinava la Víspera de Navidad está reservada para los presentes.
Lo que menos importa es el origen, ya que al parecer a los sacerdotes cristianos de aquellos años de incipiente numeración, el paso del tiempo y la modernidad les ha burlado sus prístinos y puros deseos de catolizar la fiesta pagana del fin de diciembre. En este siglo la navidad es más pagana que el día del niño, institucionalizado por las naciones unidas el 20 de noviembre de 1959.
No quiero parecer moralista. Si usted no cree en Dios y en el nacimiento de Jesucristo, creo que probablemente le venga del norte. Ahora bien, si le viene del norte, si le parece irónicamente magnífica la situación actual de la navidad; creo que el hecho de una buena convivencia familiar y una buen descanso en compañía de seres queridos no le provoca tanto escozor.
Piense por un momento en diciembre, déjese llevar y visualice los días entre el 20 y el 25. Fatal verdad. Caos vial, congestionamiento en los centros comerciales, borracheras, descontrol estomacal, deudas, niños corriendo en la casa, manitas endulzadas que dejan miel en lugares insospechados, el vecinito que inicia a quemar cuetes de uno en uno desde mediados de noviembre, uvas que sobran, manzanas a medio comer, visitas indeseadas, resaca.
Si cree que le voy a dar la receta mágica para evitar todo esto, creo que está leyendo de por gusto. Contrario de imponer, le sugiero algo: quiérase y quiera a los demás. ¡Ponga buena cara hombre! Sí, con la suegra o con la tía intransigente cuesta, recuerde lo difícil que es para aquellos mortales que ya tienen en la alforja un bagaje añejo. Mudar de opinión y brindar la posibilidad al cambio o a la pertenencia de opinión a los demás, debe de ser difícil. Pareciera que la obstinación y la intolerancia se acrecientan con la edad.
Qué le parece si cultivamos la paciencia, la tolerancia, el diálogo, que sí usted no cree en Dios ni en el nacimiento de Jesucristo en su corazón, que nazca entonces un espíritu de ser mejor persona, mínimo.
Lo que sí le ruego es que no compre más de lo que venda. No gaste innecesariamente. Recuerde, en las festividades la gente de éxito vende hasta fotos de su abuelita y los sempiternos pobres compran más de lo que pueden adquirir. Voy terminando con un dicho de mi bisabuela: El que piedras pinta, piedras vende.
Pinte las piedras que le causan sus familiares, los vecinos, los peatones, los centros comerciales y véndalas; transfiéralas a cambio de sonrisas, bienaventuranzas, una buena copa de vino, un delicioso tamal y ¡salud! Que se les vuelva sangre o costumbre.
Edwin Enrique Soria Juárez
viernes, noviembre 12, 2004
Persona
Persona
Esta es una de las palabras que en latín y en español se escriben igual. Según el DRAE, una persona podríamos decir que es un individuo de la especie humana, un hombre o mujer cualquiera, un hombre o mujer con capacidad, disposición y prudencia. Tener excelentes prendas o cualidades humanas.
En estos días que circulan, así como se da el título de bachilleres, de licenciados, de maestro o de doctor. Se debería de implantar un programa de titulación de seres humanos como personas, ya que está de moda el dar títulos y cartoncitos.
Un ser humano podemos ser todos, una persona pocos. Una persona es aquel, como bien dice el DRAE es un individuo con excelentes calidades humanas. Es aquel que según Santo Tomás es un virtuoso. Cuando me refiero a alguien virtuoso, no hablo de la virtud en origen latín; es decir, no hablo de la actividad o la fuerza para producir o causar efectos. Me refiero a la disposición constante de integridad de ánimo y bondad de vida; es decir, un espíritu dispuesto a las acciones que no riñen con la ley moral.
En suma, “una persona con el justo sentido de la los extremos, que pueda tener la templanza necesaria para actuar equitativamente”. Algo que podríamos llamar una balanza humana de acciones justamente balanceadas. Una persona de acciones apegadas al recto modo de proceder. Como quien dice, ni mucho, ni poco.
Viéndolo desde esta perspectiva resulta difícil poseer el título de persona. Habrá que cultivar cierta cantidad de mesura en cada una de nuestras acciones. Incluso, en el sentido de la responsabilidad, de la ecuánime convivencia entre el trabajo y el ocio, entendiendo este no como un tiempo sin oficio ni beneficio; más bien, como la actividad que nos lleve a cultivarnos en los momentos en donde estemos liberados de las actividades rutinarias y cotidianas del oficio que hemos elegido como el generador los bienes necesarios para sobrevivir.
Alguno dirá que todo esto es relativo. Claro, es relativo, sino se pensara en que las opiniones en estos días actuales son relativas, no estaríamos en la pos modernidad.
Ahora que lo plasmo, que materializo mis ideas. A priori veo lo difícil que me será decirme una persona. Imagino lo difícil que será, para aquellos mortales que ya tienen en la alforja un bagaje añejo. Mudar de opinión y brindar la posibilidad al cambio o a la pertenencia de opinión a los demás, debe de ser difícil. Pareciera que la obstinación y la intolerancia se acrecientan con la edad. Más difícil entonces en llegar a ser una buena persona humana y añeja. Difícil reto.
Edwin Enrique Soria Juárez
Esta es una de las palabras que en latín y en español se escriben igual. Según el DRAE, una persona podríamos decir que es un individuo de la especie humana, un hombre o mujer cualquiera, un hombre o mujer con capacidad, disposición y prudencia. Tener excelentes prendas o cualidades humanas.
En estos días que circulan, así como se da el título de bachilleres, de licenciados, de maestro o de doctor. Se debería de implantar un programa de titulación de seres humanos como personas, ya que está de moda el dar títulos y cartoncitos.
Un ser humano podemos ser todos, una persona pocos. Una persona es aquel, como bien dice el DRAE es un individuo con excelentes calidades humanas. Es aquel que según Santo Tomás es un virtuoso. Cuando me refiero a alguien virtuoso, no hablo de la virtud en origen latín; es decir, no hablo de la actividad o la fuerza para producir o causar efectos. Me refiero a la disposición constante de integridad de ánimo y bondad de vida; es decir, un espíritu dispuesto a las acciones que no riñen con la ley moral.
En suma, “una persona con el justo sentido de la los extremos, que pueda tener la templanza necesaria para actuar equitativamente”. Algo que podríamos llamar una balanza humana de acciones justamente balanceadas. Una persona de acciones apegadas al recto modo de proceder. Como quien dice, ni mucho, ni poco.
Viéndolo desde esta perspectiva resulta difícil poseer el título de persona. Habrá que cultivar cierta cantidad de mesura en cada una de nuestras acciones. Incluso, en el sentido de la responsabilidad, de la ecuánime convivencia entre el trabajo y el ocio, entendiendo este no como un tiempo sin oficio ni beneficio; más bien, como la actividad que nos lleve a cultivarnos en los momentos en donde estemos liberados de las actividades rutinarias y cotidianas del oficio que hemos elegido como el generador los bienes necesarios para sobrevivir.
Alguno dirá que todo esto es relativo. Claro, es relativo, sino se pensara en que las opiniones en estos días actuales son relativas, no estaríamos en la pos modernidad.
Ahora que lo plasmo, que materializo mis ideas. A priori veo lo difícil que me será decirme una persona. Imagino lo difícil que será, para aquellos mortales que ya tienen en la alforja un bagaje añejo. Mudar de opinión y brindar la posibilidad al cambio o a la pertenencia de opinión a los demás, debe de ser difícil. Pareciera que la obstinación y la intolerancia se acrecientan con la edad. Más difícil entonces en llegar a ser una buena persona humana y añeja. Difícil reto.
Edwin Enrique Soria Juárez
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