martes, enero 10, 2006

Libris

Desde hace un año que mi estudio estaba ocupado con cajas. El hacer las modificaciones en la casa y la mudanza de mi costilla provocó que sirviera de bodega. Libros, ropa de cama, ropa sin uso, fotografías, computadora vieja y polvo me dieron la bienvenida el Domingo al abrir el cuarto y querer habilitarlo nuevamente.

El polvo me atacó la nariz, la alergia me tiene moquiento. Sin embargo gozo el hecho de limpiar, ordenar y acariciar a mis libros. La colección que me regaló (la robé, lo acepto) mi tío Luis, los de religión, los de filosofía, los de literatura, las revistas, los de ingeniería, los de psicología. Todos están ahora ordenados, a un minuto de pensar en que lugar de la librera están, luego de un repaso visual aparecen. Mis libros están consultables nuevamente.

No he vuelto a escribir desde mi casa, esa computadora vieja que sirve de máquina de escribir nada más tronó la disquetera. Así que las letras que allí deposito no puedo sacarlas con facilidad. Es menester para este año agenciarme de una nueva. La tesis de mi costilla y la necesidad de corregir mi libro en horas en que no tengo acceso a la computadora de la oficina hacen urgente esta compra. Ojala la plata aparezca por allí, pidiendo sea utilizada en una nueva máquina de escribir moderna.

No sé si el hecho de atesorar mis libros tanto sea un mal. Hay algunos que los he perdido o prestado y que no aparecerán nunca más, con que alguien más los haya leído me doy por bien pagado. Sin embargo los que tengo los atesoro, no quiero prestarlos y me reconforta el hecho de tenerlos.

Igual en la computadora del trabajo tengo versiones electrónicas de varios libros, esos gratuitos en la red son una gran cosa. ¿Será todo esto pura vanidad, algún tipo de avaricia? No sé, ni me interesa. Estoy bien con mis libros y el sentimiento de poseerlos.


Edwin Enrique Soria Juárez

martes, enero 03, 2006

Regresus

El volver a los inicios en ciertas ocasiones se convierte en buena práctica. Ahora como ven el blog regresó a la plantilla original, sin tantos adornos y sin el relojito que marcaba el tiempo. Me cansé. Parecía arbolito de navidad en julio. Había tratado de colocarle tanta cosa que era difícil de controlar. Tenía parches. Estaba caduco. La única forma que encontré para componer todo esto fue regresar a la plantilla original. Poco a poco trataré de darle una nueva cara. No tengo mucha idea ni mucho tiempo para generar mi propia plantilla. Unas modificaciones haré por allí y por allá.

Las novedades para este año no se dejan esperar. Luego de una cabalgada alucinante de trabajo me regalé un descanso. Entre otras cosas visité a Rafael Menjivar y el proyecto de la Casa del Escritor. Le hice modificaciones a mi proyecto de libro, el cual hasta el momento tiene el nombre de “El Dintel”. Hay situaciones que aún no terminan de cuajar.

El proyecto inició con ciento seis relatos disponibles. Algunos de ellos de otra época, los cuales si bien les fue salieron en alguna revista, muchos de ellos serán parte del olvido, otros son de un registro distinto al que le deseo dar al libro. En las semifinales quedaron treinta y nueve. De los treinta y nueve relatos que lo componen trece están entre el bisturí y la expatriación. Dos relatos recientes (posteriores al proceso de clasificación que hace año y medio inicié) están deseosos de entrar a la selección, aún es menester pensar en ellos, creo que llenan ciertos requisitos de registro para estar en esta selección. Además necesita una reestructuración total el orden que había dispuesto en el libro. He pensado que el número de relatos es treinta y cinco.

Luego veremos qué resulta de todo esto.

Saludos cordiales,

EE S-J

jueves, diciembre 08, 2005

Mortuus: culpa aut Successus

Hasta el momento no hay quién diga este muerto es mío. Tampoco diré este muerto yo lo maté. La culpa no es mía, no sé a estas alturas de quién es. Quizá es del que inventó el vehículo tan desprotegido del otro o quien inventó el mío tan fuerte. Acaso del que diseñó ese tramo de carretera o del que se le ocurrió colocarla allí sin calcular las consecuencias del devenir que podría suceder a causa de lucrar en ese lugar. Es menester destacar que en suceso falleció un incauto, en el sentido justo de falto de cautela, ya que de malicia no lo quiero exculpar. Allá él y el Dios que lo juzgue. Quizá sea Baco quien lo reciba por el estado etílico que se presume recorría sus venas antes de que estallara su cráneo. Lo cierto es que soy el sindicado. Un interrogado más por el secretario primero, la jueza y el MP. Los cuales pretenden dilucidar la supuesta culpabilidad con preguntas en donde desean saber sobre mi pericia al volante. Donde lo que se tiene que proteger es una vida que ya no existe. Un bien máximo a proteger que podría bien dilucidarse en menor tiempo. Tiempo en el que tendré que firmar en un juzgado para garantizar que no me he fugado. La santa Iglesia me ofrece Indulgencia Plenaria para hoy. No sé si funcione para expiar culpas de accidentes automovilísticos, no hay instrucciones claras de la utilidad de la misma. Lo cierto es que hasta ahora me estoy dando cuenta de que me afectó todo esto. Mi sueño no es normal. Mis nervios están alterados y al ir de copiloto prefiero dormir que ver lo que sucede. Espero pronto se me pase todo esto. Por el momento recuperaré mi licencia de conducir, aunque mi paz no retorne aún.


martes, diciembre 06, 2005

Ventus



Ventana: Abertura más o menos elevada sobre el suelo, que se deja en una pared para dar luz y ventilación.



Hace ya poco más de un año, la necedad de transmitir parte de lo que he escrito y a razón de anillo de compromiso salió a luz el poemario Ventanas. Es algo que está y se sostiene por sí solo. Uno de los poemas incluidos es Letanías.

Sí algo disfruté en este libro fueron las fotografías. Cada poema viene ilustrado y los versos son complemento de la imagen y la imagen complemento del verso. Si bien es cierto que ambas existen unilateralmente y se sostienen, el apareamiento de ambas genera una distinta sensación.

Algo más creo tener claro y creo compartirlo con Renato Buezo -por cierto acá su libro-, y es el hecho de que soy escritor en cualquier caso, no editor, ni librero ni mucho menos. Todos los libros que salgan en adelante tendrán que flotar y vivir por sí solos. Rafael Menjivar dijo en una ocasión, que siempre hay una editorial que desee tus textos, únicamente hay que encontrarla.


Saludos entonces desde esta animación suspendida. Desde estas letras en suspensión. Desde estas gotas de sangre y sudor.

Edwin Enrique Soria Juárez

Ex Libris: Estoy peleando con la apariencia del blog, no sé cómo hacer para que los comentarios no aparezcan directamente en el blog. Quisiera que al igual que antes aparecieran en una ventana emergente, sólo si se desea. Si alguien sabe qué tengo mal en el código fuente favor de hacerme llegar el yerro.



miércoles, noviembre 30, 2005

Novatis


Animación suspendida

Por sucesos fuera totalmente de mi alcance: trabajo y sus consecuencias (desvelos, jornadas largas y accidentes automovilísticos), el presente blog está en animación suspendida. Espero retomarlo en un futuro cercano con nuevos bríos.

Atentamente,

EE-SJ

lunes, noviembre 14, 2005

Testificari

Todo viene del blog romerogt, luego pasamos al blog anecdotario, el cual ha lanzado al aire el reto de que se conetesten algunas preguntas La actividad original se llama “El Testigo Chapín“. ¡A responder pues!

1. ¿Cuando publicaste por primera vez en tu blog?

Miércoles, septiembre 08, 2004 el primer post: Initium.

2. ¿Cual o cuales son tus notas favoritas?

Rastrum, Letanías..., Mullieris Infidelitas, entre otros, los más pequeños son los que tienen mejor lugar en mi favoritismo, luego algunos de ellos se han convertido en parte de mi libro en proceso.

3. ¿Que categoría de tu blog es la que tiene más posts?, o, ¿de que es lo que más escribís?
No tengo clasificación en el blog. Lo que escribo son relatos, poesía y ensayos de ensayo.

4. Definí tu blog en una frase:

Soliloquios personales, apuntes de letra muerta, ideas posmodernas (si cabe el término), apuntes

5. Qué sitio de servicios para bloggers nos podés recomendar:

Blogueratura.com, hay un buen listado de blogs para visitar.

Para no dejar restringida la participación, dejo abierta la invitación, al igual que JJKing. Así que el que quiera participar del juego es bienvenido, participen, conozcamos más blogs.

Edwin Enrique Soria Juárez

Oratio


Aún no sé que dices
apenas escucho un balbuceo
danzas horizontal, saltas, vibras
te pregunto qué sucede
tus pezones señalan al cielo
y deduzco que oras.

Edwin Enrique Soria Juárez

martes, noviembre 08, 2005

Nascere

Es rojo, de seguro. A lo mejor es azul, no sé. El ocio y el escribiente no han tenido recientes trifulcas, ni siquiera insinuaciones. Aún no sé cómo bautizarlo, no es lo mismo ponerle un nombre a un escrito que a un ser que trato de recrear, situación que deseo quede clara. Medito ahora y creo que definitivamente es verde. Mi intento no es de hacedor, más bien de mediador o facilitador. Las letras me huyen entre los resquicios de la cotidianeidad y el trabajo. Filas de segundos, montones de minutos, cúmulos de horas sin contacto alguno con letras. Apenas he dejado entrar la luz a las hojas de un libro que leo a pocos desde hace dos años, no entiendo el por qué, simplemente no puedo acabarlo nunca. ¿Acaso es que los capítulos que le faltan, son los que me impiden seguir y necesito pausas largas para lograr aterrizar de nuevo en él? Lo cierto es que recién entré en el capítulo final de “Una casa para siempre”. Negro con betas blancas al mejor estilo carcelario. Una imagen de Beetlejuice. A lo que sí he tenido acceso es a un rosario de películas, desde el “maquinista” hasta el “aro”. Todas, absolutamente todas las que he visto tienen de trasfondo la muerte. Usan veredas alternas para llegar a ella, desde el insomnio hasta la televisión y el teléfono como objetos de terror, pero como si Roma tuviera que llamarse ahora muerte, todos esos caminos llevan a ella o salen de ella, acaso es que Roma fuera sinónimo de muerte. El color creo que no importa, ahora mismo lo veo con un pantalón rojo típico, un par de caites y un morral de lana virgen (pobrecita de la lana). Quisiera hacer crítica de arte o comentarios al menos de las películas que he visto, sin embargo se me hace tan poco fácil, la verdad es que no tengo esa facilidad para contar cosas que otros hacen sin ponerle un poco de sal y pimienta propias, será eso vocación de mentiroso o de escritor, no los sé. Lo que sí se es que el color no me va a importar más, ni el de a ropa ni el de la tez ni el de la tierra que pisa, sin embargo sí necesita un nombre, algo universal con el cuál identificarlo, como cuando se dice mesa y se piensa en el mueble de cuatro patas y un tablero. Estoy tan fuera de foco que ni siquiera he podido tener un poco de ocio decente, ese ocio que es tan necesario para escribir, a menos cuando se escribe desde el lado de la adrenalina, ese galopante carruaje que arremete contra mis dedos y me hace atacar cual pollo la tierra llena de maíces. Alonzo, sí, ese es el nombre. He tenido en mente hacer un escrito acerca del silencio. Sin embargo no aflora, el título y las justificaciones son lo único que tengo, justificaciones a manera de mapa cartográfico, sin más. Me es difícil retomar ideas si no las escribo en el momento, siempre se me pierden en el limbo de mi pequeña memoria, tan pequeña que ni si quiera me recuerdo de nombres de personas conocidas, no digamos de autores, libros o películas. No sé aún si será mi alter ego, mi gran amigo o sólo un personaje, a lo mejor quede nada más en un nombre y sea el final de él como de este texto sin sentido, con mucha información sin orden, caos puro sin más, que terminaré así: salud por él, salud en el nombre de Alonzo.

lunes, octubre 24, 2005

Mihi mortuus

Muchos temas que quisiera tratar aún no logro madurarlos o simplemente no tengo tiempo para hacerlo cuando se me ocurre. Uno de ellos es el tema de mis muertos. Al decir mis muertos hablo de los familiares que se han muerto a lo largo del árbol genealógico al que pertenezco.

Hay muchas muertes en mi familia que tienen cierto velo mágico, no sé si por ser muertes de pueblo o por la relevancia de mí gente le ha dado. Lo cierto es que una de esas es la de Lucilo. De esta muerte —la cual ya me tocó vivir— sí tengo un registro, de las otras tengo cuatro casetes nuevos para ir a entrevistar a la siempre alegre y malcriada de mi tía Osha. Recién hoy la llamé para ver si podía llegar el uno de noviembre y comer fiambre en mi casa, junto a mi costilla y una grabadora que ansiosa espera sus historias. Lastimosamente me dijo que no podía, que ese día vendía Fiambre, situación que yo había olvidado.

Con esto de las muertes, he tenido idea de realizar un libro. Una de las primeras historias que lo compondrían es el añejo relato que hice para la muerte de Lucilo, el cual coloco a continuación. Esta versión apareció en la fugaz revista literaria “El Segundo Espejo” no me atrae mucho, hay algunas cosas que siento se salen de registro, quizá ya no es mi voz y esa fuera la que anteriormente tenía —hablando de voz literaria, si es que existe—, posee mucho realismo mágico, aunque este sea el que me atrajo al iniciar este periplo por las letras, ahora, me seduce enormemente la novela negra. Sin embargo me atrae más el relato, no sé si exista una variación que se llame relato negro, pero eso es lo que deseo hacer, mezclado lógicamente con el realismo mágico que me dio alas para escupir letras.

Saludos cordiales,

En Honor a ese Gran corazón, que murió ebrio de bondad.

El Incensario

Al regreso del Calvario pasó por su casa, construida de adobe, madera y láminas de zinc, que alguien olvidó en el sitio de enfrente. Enjuagóse las lágrimas por enésima vez, tantas ya, que la parte baja de su güipil blanco tenía un tono amarillento, un tono de dolor húmedo. Antes de abrir la puerta de su morada, le dio curiosidad el conocer el sabor de las lágrimas de pérdida, paró su llanto como colocando un paréntesis en su dolor, tomó su güipil y lo llevó tímidamente hasta su receptor de sabores. Le supo a guaro, chilca, copalpom, ceniza, humo, son de muerto, Paa Bank y recado de tamal; uno por uno y todos juntos.

Adentro ya, tomó el incensario, un poquito de ocote y el Copalpom, era hora de sahumar la casa y sacar su espíritu.

Al llegar a la casa, se dio cuenta que aún estaba inundada por almas caritativas, almas cercanas, almas familiares, almas en pena y otras en la pepena. No le importó. Inició el rito como debe de hacerlo toda buena Nana, encargándose de lo que por mérito adquirió. Encendió el copalpom con ocote, papel periódico, un trocito de carbón y un efectivo fosforazo. Sopló y sopló, y siguió soplando con la cara arrugada, poniendo chinitos los ojos, acomodando la piel que ya sabía como ir, arrugadita entre los surcos de la vejez.

Se miraba tan diminuta entre el mundo de ladinos, con su pelo liso, escaso, de colores blanco, negro y añil, con su güipil de color blanco arriba y amarillento abajo, su corte negro con detalles blancos, sus pies callosos calzados con caites de plástico celeste.

Limpióse nuevamente las lágrimas e hizo un nuevo paréntesis, a estas alturas ya quedaban sólo las almas familiares, las cercanas. Con un movimiento pendular inició entonces el rito. Entró a la casa y fue directo a la sala, donde él había estado hace pocas horas, vio hacia el altar, hizo una reverencia al cuadro de María Auxiliadora y tomó aire.

En el momento que giró hacia el espejo grande de la sala, vio cómo la sábana se desprendía de la parte superior, presta tomó una silla, dejó el incensario y sin mirar al espejo –porque por el espejo vienen los muertos a llevarse a los vivos- lo tapó.

Al descender de la silla metálica, le llamaron la atención los colores que tenían todas en el respaldo, colores que formaban cuarto letras, -como no sabía leer, todos los rótulos le llamaban la atención-, alguien que le ayudó a bajar de la silla, la miró y le dijo: <¿Sabés qué dice Marcela?> ella negó con la cabeza, <Dice: “Alquifiestas Q. D. E. P.”>.

Se agachó para tomar el incensario nuevo –porque para sahumar a un muerto tiene que ser nuevo, sino se lleva algún vivo- y vio el piso de la sala, había un resplandor justo en el lugar donde el féretro había estado y recordó el momento en que lo habían sacado de la casa, el dolor que sintió, la forma en que le gritaba para reclamarle haberse dejado morir y como pasaron por su mente aquellos momentos: cuando él llegaba del potrero sucio y feliz, cuando él llegó de su primer día de la escuela de ”inteligencia militar” pelón, sucio, moreteado, sin autoestima, cuando llegaba bolo, cuando ella le barría el cuarto y sacaba cualquier cantidad de frascos de guaro, cuando ella le dijo que dejara a esa mujer que le destrozaba el alma, y cuando lo encontraron en la cocina: sentado descansando para siempre.

Retomó conciencia y pensó que era un truco, que él no quería salir de su casa, tomó valor e inició la tarea, ahora formalmente, ahora nada la detendría.

Sahumó la sala, sahumó la cocina –donde él había partido-, sahumó el comedor, subió presta al segundo nivel y sahumó su cuarto, su baño, al bajar sahumó el lugar de la pila, entró a la casa y sahumó los cuartos de madera, el cuarto de dona Greis y salió apresurada hacia El Calvario.

Moviendo oscilatoriamente el incensario, caminó presurosa, sentía la presencia de él, llevaba su vida en el copalpom, esparciéndola por todo el pueblo. Llegó el momento de tomar la subida del Calvario, respiró hondo, colocó una mano en su rodilla izquierda para ayudarse a subir, ya que con la derecha llevaba un alma hecha humo, y subió.

Al llegar al Calvario, entró en la iglesia, hizo una reverencia, agitó el incensario tres veces al centro, tres veces a la izquierda y tres veces a la derecha, luego salió. Buscó el repositorio final de la familia, se paró frente a él y dijo:

  • Bueno Tata, ya te me fuiste. No tengás pena, voy a cuidar a tu mamá. No tengás miedo, tu papá y tu hermano están cerquita de vos ahora. Te puse tu guacalito nuevo y tu peine de madera, para que no te falte agua allá y que estés peinado y aseado cuando te presentés con Tata Dios. Ya te traje tu espíritu, acá te lo tengo adentro del copalpom.

Se imaginó cómo sería la lápida que le pondrían y suspiró, pensó: “será de mármol blanco, frío, y seguro le pondrán su nombre con dorado... Lucilo Amado Soria Lemus”... con la imagen en la mente arremetió el incensario contra la tumba y lo quebró...


Edwin Enrique Soria Juárez

martes, octubre 11, 2005

Intentus II

… o cosas viejas sin corregir, que ahora ya no dicen nada, acaso ideas que nunca llegaron a madurar…

Obseso

Quiero construir
engullirme y vomitar
busco tu labio hinchado de llanto
tus ojos rasgados de risa

no estás, tiro mis hojas
precipito al inverno


Edwin Enrique Soria Juárez

Intentus I

… o cosas viejas sin corregir, que ahora ya no dicen nada, acaso ideas que nunca llegaron a madurar…

A MR

Teoría de la proporcionalidad de las consecuencias o la relatividad del ser, la moral y el carácter.

En ocasiones tiendo a ser más analítico de lo que debiera, poseo la capacidad/manía/vicio/malacostumbre de darle importancia a cosas, casos y personas, que la mayoría no le da por pereza, indiferencia o simple hábito, según los que se precian de conocerme. A lo cual respondo con la frase de Cervantes "La abundancia de las cosas, aunque sean buenas, hace que no se estimen, y la carestía, aun de las malas, se estima en algo."

Con esa justificación procedo a entrometerme en los laberínticos intersticios de la visión de la vida, claro, la mía. Las otras que cada quién se las acicale. Ya que es algo tan relativo (Ec=½mv²), podríamos decir/generalizar como un enunciado o teorema: Yo soy yo y mi circunstancia. (Ortega y Gasset). Extremo que no pondría en ningún momento compararse a un problema de tiro parabólico, en donde con determinada gravedad, velocidad inicial, altura y tiempo inicial, sabremos en donde estaremos al finalizar la trayectoria, es decir en el tiempo final del problema, ya que las consecuencias por más que podamos no podemos calcularlas y controlarlas, quizá sí las iniciales, más no las derivadas de estas.

Entonces si se puede esbozar a grandes rasgos las posibles consecuencias de las decisiones ( decir sí a las efectos de nuestros actos ) que a diario tomamos, no podemos calcular al estilo del interés compuesto, de la formula de la distancia o la velocidad en tiro parabólico, las actitudes/reacciones que los demás franqueen a nuestras derivaciones.

Decía Ortega y Gasset “No somos disparados a la existencia como una bala de fusil cuya trayectoria está absolutamente determinada. Es falso decir que lo que nos determina son las circunstancias (no de nuestros actos, sino las furtivas de la vida, según mi parecer). Al contrario, las circunstancias son el dilema ante el cual tenemos que decidirnos. Pero el que decide es nuestro carácter.”

Sin embargo, el carácter es ramificación de nuestra moral o la moral del carácter, es decir son directamente dependientes, con lo que nuevamente Ortega acota “Con la moral corregimos los errores de nuestros instintos (¿podríamos cambiar esta palabra por carácter?), y con el amor los errores de nuestra moral.”

Dicha moral, proviene de nuestra espiritualidad, no en el sentido religioso-moral, sino desde el ordenamiento de nuestros valores. Esta frase la quiero acentuar citando a Víctor Frankl, quien nos habla de la religión:

…No se le puede ordenar a nadie que ser ría. Si quieres hacerlo reír, tendrás que explicarle un chiste antes. (hablando de consecuencias y de causa y efecto). ¿No sucede lo mismo con la religión, de alguna forma? Si quieres que hay gente que tenga fe y crea en Dios, no puedes confiar únicamente n lo que puedas predicarles siguiendo las líneas maestras de una Iglesia, sino que, en primer lugar debes dibujar a un Dios Creíble, y al mismo tiempo comportarte de una forma creíble...

En otras palabras, hay que hacer exactamente lo contrario a lo que hacen algunos representantes Religiosos (no hablo de una religión en especial) y hacer lo que debe de hacer un padre ejemplar, es decir, no se puede reclamar a un hijo que no fume sí el progenitor lo hace, por poner un ejemplo, es decir, nuevamente caemos en la conducta regida por la moral.

Ahora bien, relacionando la moral con el amor podríamos decir que ambas situaciones (si desean incluyan al carácter) es algo irracional e intuitivo, ya que “El amor revela potencialidades dormidas en la persona amada que ésta todavía no ha hecho reales” (Víctor Frankl). Frase que podríamos cambiar poniendo como sujeto a la moral, la conciencia y el carácter; todos, consecuencia del inconsciente. Según mi punto de vista claro.

Podría acaso reforzar mi teoría con la frase de Goethe: “Cada vez que el hombre desea algo, el mismo deseo es ya en sí algo que presupone lo que el mismo hombre debería de hacer.” Es decir, nuevamente entra en juego el inconsciente.

Ahora bien, ya que la religiosidad, la moral, las consecuencias de nuestros actos, y el carácter están relacionados, quisiera ir finalizando con otra frase de Frankl: “Nadie nos hará creer que el hombre es un animal sublimado una vez hayamos mostrado que dentro de cada hombre hay un ángel reprimido.”

A donde viene esta nueva vertiente que trato de enraizar en este desorden de palabras y consecuencias que antes han leído, creo que es simple: La moral y la espiritualidad, regidas ambas a nuestra crianza y creencia (dos cosas distintas), sólo pueden dar muestra de nuestra potencialidad de seres humanos, si afrontamos las consecuencias de las mismas. Es decir, un hombre de principios es aquel que actúa instintivamente, según le dicten su moral y su carácter, pero afronta las consecuencias de sus actos, tanto en su persona como en los que lo rodean.

Edwin Enrique Soria Juárez

Ssiccus

¿Qué cuento?

Acaso quisieras que te contara las letras o las palabras que están circunscritas, inscritas o plasmadas en estas líneas, que a la larga no signifiquen nada juntas o separadas, pero pueden ser para el uso que se les desee dar, una ejemplificación que hasta esta estos dos puntos hay: cincuenta y una palabras y doscientos cuarenta y cinco caracteres, que no sirven para nada. La sequía me tiene jodido.

Edwin Enrique Soria Juárez

miércoles, octubre 05, 2005

Fumigare


Dicen los entendidos que cierta Deidad Administrativa Celeste (DAC) a perdido el control de la cantidad permitida de una especie de seres del Reino Animal (RA); esto, según los requerimientos del sistema de implementación ISO que el planeta tierra está montando para la nueva plataforma que pretende desarrollar como parte de su nueva y futurista imagen corporativa. En el Reino Vegetal (RV) suelen nombrarlos “mala hierba” —al igual que en el RA— y son controlados por medio de fumigaciones; las cuales, consisten en desinfectar por medio de humo o gas adecuado el ente no deseado en el sembradío en cuestión. Dicha DAC, en nombre de la Administración Celestial (AC) está instalando sendos Programas para Control Poblacional (PCP) de dicha plaga —emulando las fumigaciones realizadas en el RV–. Estos PCP por ser gratuitos y desarrollados en programas de código abierto, aún están en fase de prueba. De esta cuenta, la DAC responsable del proyecto publicó un comunicado en donde se evidencia la existencia de los mismos y se disculpa por los resultados erráticos que el tiempo de implementación y prueba conlleva. Menciona y reconoce lo disparejos que aún son los métodos utilizados, ya que en ciertas áreas llueve en demasía y en otras provoca aridez. En el comunicado también se menciona el hecho de que en muy pequeña magnitud (menor al 0.003%) los PCP han cumplido con el objetivo del proyecto. La DAC lamenta los inconvenientes que esto conlleva y solicita paciencia. Menciona la no responsabilidad de los efectos secundarios que los PCP causen, tales como hambre o enfermedades colaterales; mismas, que en cierto grado puedan dar de baja a elementos indispensables y con buenos propósitos de vida. Reitera además la no responsabilidad directa de la AC y su política empresarial. Lo único que se omite deliberadamente en el comunicado, es la promesa de solucionar los inconvenientes y errores que las pruebas de los PCP originen.



EE S-J

jueves, septiembre 29, 2005

Anniversarius

Mi bitácora está de aniversario —en mal momento me cayó la recesión, gajes del oficio— y por lo mismo, quisiera me hicieran sugerencias. Todo es bienvenido. Cosas que no funcionen, no se vean bien, temas buenos, temas que ni les interesen, ¿qué se yo? Hay algo que no puedo arreglar y es que en el Explorer no se observe adecuadamente, si alguien puede hurgar en el código fuente y me puede dar una luz de qué puede ser lo agradeceré. Para celebrar quisiera que eligieran entre todos los escritos dos: el peor y el mejor. Va a ser el la primera vez que trato de interactuar con los que me leen, a ver qué tal la experiencia.

EE S-J

miércoles, septiembre 28, 2005

Febris

Recién recibí una interrogante en los comentarios del blog: ¿Dónde andas? La respuesta trataré de balbucearla:

Estoy y he estado en varias partes últimamente. Guatemala, Cobán, Honduras, Choloma, Puerto Cortés, Río Coto. Sin embargo no he estado en mí.

La respuesta puede sonar retórica, más no lo es. He pensado más en los demás que en mí. He coqueteado demasiado con aquella frase: “Esto le pasa a todos menos a mí”, adviertiendo cierta singularidad en mi devenir, quizá cierto egocentrismo, acaso cierta creencia en la plusvalía de mis relaciones interpersonales y familiares.

Nunca he puesto algo más personal que esto acá, por eso es acaso que no suena así: a lamento. Por eso quizá es que no he podido escribir, no he producido nada en todo septiembre, incluso el último mensaje que puse es un poema que tiene ya su tiempo y que sólo lo saqué a relucir por cierto cierre de ciclo. Aniversarios que le dicen.

Ni si quiera he podido seguir con la corrección de mi libro de relatos. Perdí totalmente la acidez, la lucidez y la garra. Estoy cual dique seco, sin caudal para generar energía. Soy una hidroeléctrica sin sentido.

Lo único nuevo son fotografías algunas de ellas recién subí al fotoblog. Nada trascendental. Nada extraordinario. Siento que he perdido incluso la poca chispa que tenía para fotografiar. Las ganas incluso de parar mi cotidianidad, enfocar y disparar (la cámara, las armas son mis enemigas)

Quedo suyo, quedo seco.

EE S-J

martes, septiembre 06, 2005

Letanías a dos años contigo Magdala




Letanías



abramos la ventana
recojamos la cortina
hagamos el amor
cocinemos con leña
dejemos que la luz ingrese
que el aire foráneo nos refresque
la alegría nos invada

¡Rogad por nosotros!

el mito de las barreras
que nosotros mismos imponemos
botan
al pavor
al temor
al saberse de miedo
saberse de caos
de absurdo
monotonía
insatisfacción
de muerte

¡Te rogamos, óyenos!

que la luz
la lucidez
la claridad
el aire fresco
nos mantengan vivos
o muertos ahora y siempre Amén

viernes, agosto 26, 2005

Iocus vita

A Chesca

De torpedos y submarinos


El juego de torpedos y submarinos consiste en dos hileras de personas, las cuales se colocan una frente a al otra. Dichas hileras se toman de las manos y se enumeran. Unos serán llamados torpedos, los otros submarinos. Un director omnipresente y omnisciente, grita a viva voz la identificación de un torpedo o submarino —Torpedo 1 ¡fuego!, Submarino 3 ¡fuego!—, con lo que el participante nombrado saldrá corriendo hacia la fila contraria. Si logra en su afán romper la fila humana contraria, se llevará a las personas que se hayan soltado, poniéndolas prisioneras detrás de la hilera de su equipo. Dado el caso que no logre el objetivo de su empresa, quedará él, prisionero tras la fila enemiga. Al momento de ser desmembrada la fila, si existieran prisioneros tras de ella, existe la opción de huir y regresar de nuevo a formar parte de su equipo.


Explico esto, porque ayer sentí que la vida se parecía a eso. Que la muerte va gritando por el mundo: «Cáncer 1 ¡fuego!, Chofer de Transporte Pesado 8 ¡fuego!, Negligencia Médica 12 ¡fuego!» En espera de la embestida estamos nosotros, haciendo mallas de solidaridad/familiaridad. Es decir, yo con familia, amigos, compañeros de trabajo, gente conocida, de alguna manera formamos mallas intrínsecas, cerradas, que nos permiten soportar las embestidas que nos envía la muerte.

Caminamos y cerramos filas cada vez que un miembro cae, nos apresuramos afanosamente en tratar de alcanzar otra mano, otro brazo para asirnos a la realidad, la telaraña de soporte. Quizá por eso se mueren más los niños, porque no tienen la fuerza suficiente para asirse a la familia. Quizá por eso mueren los ancianos también.

La pregunta es por qué muere la gente buena. Quizá por cansancio o distracción. Acaso por que los proyectiles que reciben son muy seguidos. Efectos estocásticos de la probabilidad. Ráfagas de muerte. Lo gracioso es que la muerte juega con nosotros, nos hace embestir a otros humanos, a otras mallas. Algunas armas letales —humanas por supuesto—, son más utilizadas por la muerte, dicen que son movidas por combustibles raros como la ira, la enajenación, la política, la negligencia. Algunos de ellos se autoincineran al chocar con otras mallas, aunque hay algunos que son muy resistentes. En todo este juego, la muerte no se ensucia las manos. Hasta acá, puedo nada más ofrecer mi brazo, quien pueda alcanzarlo es bienvenido, acá necesitamos más gente para soportar. Para no morir luego.


Edwin Enrique Soria Juárez

martes, agosto 16, 2005

Littera “m”

Littera “m”


m.
1. f. Decimoquinta letra del abecedario español, y duodécima de sus consonantes. Su nombre es eme. Representa un sonido de articulación bilabial, nasal, oclusiva y sonora.

2. Letra numeral que tiene el valor de mil en la numeración romana.

Recién escribí sobre las palabras. En ese estudio personal de mis aficiones por la palabra y el idioma, descubrí que hay letras que tienen su preferencia en mis gustos.

La letra eme es una de ellas, además he descubierto que me gusta para los nombres, más para los nombres de mujeres. Es más, este espacio en mi bitácora lo voy a ocupar para de cuando en cuando ir depositando nombres de mujeres, cual semillas. Quien quita una de todas resulte en determinado momento convirtiéndose en árbol, como Magdala.

Maciel
Maialen
Maite
Malena
Manuela
Mar
Marcela
Marcia
Marianela
Maribel
Maricruz
Marieta
Marisela
Martina
Maryam
Matilda
Matilde
Maya
Mercedes
Merche
Montserrat
Muriel


P.D. Curiosamente la “a” sale a relucir en la mayoría de las veces, me gusta, más combinada con la eme.

viernes, agosto 12, 2005

Cognoscere – insignare/transmittere – caloris

Iniciemos por replantear las tres incógnitas que Karlos Méndez nos recuerda, a razón de la duda surgida a Descartes al completar sus estudios.

  1. ¿Qué tanto sé de lo que me han enseñado?
  2. ¿Qué se llega a saber en la vida?
  3. ¿Al morir a donde va el conocimiento?

Renato Buezo proponía que el conocimiento se convierte en calor, sólo si este se utiliza y se transmite.

Habrá acaso que postular que el conocimiento almacenado en el cerebro —donde se supone se encuentra— es un elemento calórico; entonces, ¿será energía en estado potencial? Si es este el proceso, ¿será el conocimiento nuestra parte divina? Esto anterior en el sentido Griego, interpretando el acto primo como energía potencial, por consiguiente nosotros, la energía cinética. En cualquier caso entra la interrogante de Carlos, y por supuesto la respuesta de Renato.

Ahora pensemos en la energía que transformamos/perdemos/ocupamos en tratar de asimilar conocimientos. Imaginemos que ese calor pudiéramos absorberlo/desviarlo a un acumulador electrolítico. Dicha energía en el acumulador vendría a ser el acopio óptimo de energía. Energía a bajo costo monetario y alto nivel cognoscitivo.

Las disyuntivas sobre este acumulador podrían ser ¿para qué usar esa energía? o ¿qué puede suceder al consumir dicha energía?

Si sucediera el caso que dicho diferencial de tensión energética pudiera consumirse por otro mortal ¿podría este equiparar el conocimiento que generó esta misma?

Imaginemos que cierto sujeto logra depositar en el contenedor energético tal cantidad de energía como para realizar el trabajo que supone retornar al estado divino. ¿Sería esto posible? Acaso podría ser que tuviéramos pequeños dioses electrolíticos. Pudiera darse el caso que dicha fuerza electrolítica fuera utilizada para proveer iluminación artificial. ¿Llamaríamos entonces a esto iluminación divina?

Puede que usted esté pensando un lucrativo negocio, que se dedique con un par de electrodos conectados a las sienes de estudiosos a recolectar energía. Puede que esté razonando usted en fabricar un galán acumulador y dedicarse a generar dioses a pedido de sectas religiosas. En ultimo caso quizás le esté carcomiendo la idea de que si consume energía suficiente pueda regresar su materia a un estado celestial, que el atragantarse con ella le dé un espacio en el olimpo, en el cielo o que si no es lo suficiente por lo menos le ayude a llegar al purgatorio. Pero claro, todo esto es nada más que una lectura inútil más que usted ha hecho y que seguramente echará de menos a la energía que ha desperdiciado en esto, porque aún no ha logrado la humanidad construir dichos acumuladores celestiales.

Edwin Enrique Soria Juárez

P.D. A todo esto no logramos ni usted ni yo responder a las incógnitas de Descartes, pero lo insto a que si llega a la conclusión, la reparta en un par de baterías AAA, que son las que usa generalmente mi control remoto, entonces podré trasmitir las mismas en el televisor. Gracias.