jueves, julio 14, 2005

Cor

Hay actitudes mías que veo cómo se transforman y se convierten en un par de martillos que me apelmazan el corazón. Él, como está apretado en el pecho y custodiado por costillas, músculos y pulmones a manera de no poder moverse, le es imposible escapar al suplicio. Se resigna nada más a recibir. Estoico. Impasible. A lo sumo le pide favor a los ojos que en nombre de él se aneguen de lágrimas, más estas no son liberadas, para ir acorde con la solidaridad que tienen hacia el corazón. Bofetada, gazapo de conciencia. Desvelos de conciencia, negación propia. Llanto contenido.


Edwin Enrique Soria Juárez

1 comentario:

Xand dijo...

Negación propia... Has hecho piccicato en mis cuerdas sensibles...