lunes, mayo 23, 2005

Animus

Animus

Puede que hayas nacido
en la cara buena del mundo,
yo nací en la cara mala,
llevo la marca del lado oscuro…
Jarabe de Palo

(esto no tiene nada que ver con lo siguiente,
nada más que esto escuchaba mientras escribía)



Saliendo un poco de las tribulaciones últimas que me ha dado el querer conocer (qué es un poeta y qué debe de ser/tener), he caído en algo más terrenal, algo más doloroso: he extraviado con un par de teclazos, luego de una reciente formateada de computador, fotografías, textos y libros (entre otros) de ocho meses para acá.

En primera instancia era todo lo que se había extraviado, ejem, digo, lo que yo había extraviado. Pero con una herramienta localizada en Internet por un programador que visita por temporadas la oficina logré recuperar bastante.

Lo que me quita un poco el pesar es que al menos mi carpeta del oficio de escritor/escaribiente está en su total amplitud, hasta donde he podido observar.

Lo que me duele son las fotografías de mis recientes avistamientos (algunas de ellas están puestas en mi blog de fotos http://oculusoria.blogspot.com/) y las de mi luna de miel. Afortunadamente una prima tiene copia de las de la Luna de Hiel, digo de Miel. Ahora las otras… se perdieron.

Lo que me motivó a escribir es el sentimiento de inutilidad que me embargó por casi seis horas en lo que lograba recuperar algo. El instante en el que detecté la barrabasada de la cual había sido partícipe, ejem, autor, fue eterno, el pecho se me comprimió.

Lo peor es que en síntesis son un montón de unos y ceros para la computadora, no importa qué contenga. Un comando de borrar es certero, una orden es una orden, sea esta cual sea y tenga las consecuencias que sean.

Es increíble el sentimiento de pertenencia que podemos llegar a desarrollar hacia unas imágenes, un puño de letras o el instalador de un programita por el cual pagamos. Todo se resume en tiempo y dinero. Todo se resume en afecto y pertenencia. Por muy tecnológicos que estemos, muy modernos o vanguardistas, seguimos siendo sentimentales. Seguimos siendo vulnerables al arraigo que nos regala esta vida.

Salú

2 comentarios:

Monica Morales dijo...

Cierto, cierto... el disco duro es como un corazón artificial, igualito te duele cuando se te "rompe" y pierdes aquello tan querido...

Saludos

Mony

Xand dijo...

No puedo creerlo. Justo hoy cometí el grave de error de borrar unos archivos que no debí haber borrado. Desde entonces me duele el estómago... Si, se lo que piensas, son las contracciones que me provoca el intentar parir esos textos de nuevo.