martes, junio 07, 2005

Arma.

1. (Del lat. arma, -orum, armas.) f. Instrumento, medio o máquina destinados a ofender o a defenderse.

Vivimos en una jungla. La abundancia del dinero da la posibilidad de “ser”, a través de obtener objetos fálicos -que van desde un carro grande/potente hasta un arma- “un ciudadano influyente y todopoderoso”, un “león que ruge y delimita su territorio”.

El fin de semana recién pasado en la entrada a la Antigua Guatemala, un Señor mayor, en un automóvil tipo “Pick up” muy potente –el vehículo-, con una motocicleta de cuatro ruedas de reconocida marca y un séquito de gente en la palangana del costoso vehículo antes mencionado, intentó rebasarme por la derecha aprovechando el espacio que da la entrada al parqueo del Hotel Casa Santo Domingo.

Iniciaré diciendo que la Antigua es una ciudad de calles empedradas y que un domingo para mí es un buen motivo para andar tranquilo, sin prisas. Suficiente tengo con las carreras de la semana laboral. Como segundo punto, menciono el hecho de que por la derecha no se rebasa. Pues bueno, como el honorable señor no pudo pasar a tiempo, me bocinó; a lo cual, por el susto y la impertinencia yo respondí con un bocinazo de vuelta.

¡Vayan ustedes a creer que el honorable ciudadano se molestó!. Avanzó por la derecha a toda velocidad y paró su potente vehículo adelante del mío impidiéndome el paso. En estas situaciones la prudencia priva ante cualquier intento de machismo o adrenalina.

He de contarles que bajó el piloto del flamante/potente vehículo todo terreno, me formuló algunas preguntas para averiguar si este maleducado joven que les cuenta la historia estaba ganoso de tener problemas. Obviamente mis reacciones fueron: no salir del vehículo y contestarle desde mi vehículo -menos costoso que el de él-, que mi intención no era morir, mucho menos tener de cerca el arma que muy oportunamente se encontraba renuente a salir de una mariconera, en donde el portador de la misma la tenía agraciada y celosamente guardada.

El susto nadie me lo quita y tampoco el derecho de escribir este inútil desahogo. Además, deseo lanzar unas preguntas y rectificar lo que hace un buen tiempo escribí acerca del temor.

En el caso hipotético de que el arma que el Señor portara fuera legal:

¿Hace el DECAM (Departamento de Control de Armas y Municiones) un estudio psicológico de las personas a quienes les extienden licencia para portar arma?

¿A dónde iremos a parar cuando todos portemos armas, sean estas legales o ilegales?

¿Qué me defiende de la agresión de un portador de arma en el momento que mi vehículo o mi persona sean un obstáculo para su “libre locomoción”?

Termino con esto:

Trilogía del Temor

Hay tres cosas a las que un hombre sensato puede temerle:

a un Idiota capaz de ser presidente,

a un necio con un arma en la mano,

y a una mujer con el deseo a flor de piel.

Edwin Enrique Soria

6 comentarios:

Xand dijo...

Soy demasiado homosexual... Me atemoriza en especial la mujer.

Salú

Monica Morales dijo...

No me queda muy claro el tercer temor...mmm, aunque es un temor histórico, por eso religiones y leyes han instituido y glorificado al matrimonio, la monogamia y la virginidad... anyway, ¿why?

Saludos
Mony

Histéresis dijo...

Creeme que no tiene nada que ver con lo que decís. Es nada más vivencia personal y va orientada a esto:

¿De qué es capaz una mujer al estar con el deseo a flor de piel?

Espero explicarme.

Monica Morales dijo...

Explicado estás :)
...los mejores momentos de la vida se construyen así...

saludos
Mony

ce dijo...

los mejores, sí

y algunos de los peores también

saludos.

Monica Morales dijo...

Buenos días!

la dirección es:

http://historia_poetica.blogspot.com


Saludos ;)
Mony